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Proceso de Onboarding: qué es, sus 5 etapas y cómo mejorarlo

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El proceso de onboarding es uno de los pilares para garantizar una incorporación exitosa en la empresa. Se trata de mucho más que dar la bienvenida a una nueva persona: es una fase esencial que marca la experiencia del nuevo talento y su rendimiento a medio y largo plazo.

En este artículo te explicamos qué es el proceso de onboarding, por qué es tan importante, cómo se estructura y qué errores debes evitar. Además, te damos consejos y buenas prácticas para diseñar un onboarding efectivo, tanto en entornos presenciales como remotos.

¿Qué es el proceso de onboarding?

El proceso de onboarding es la fase de integración y adaptación de un nuevo miembro del equipo a una empresa. Su objetivo es facilitar su incorporación, proporcionándole la información, herramientas y conocimientos necesarios para desempeñar su trabajo de manera eficiente y alinearse con la cultura empresarial.

Este proceso suele incluir varias fases, como la bienvenida formal, la formación sobre políticas y procedimientos, la asignación de un supervisor o líder, y la introducción a los equipos de trabajo. Un buen onboarding puede mejorar la retención del talento, acelerar la productividad y aumentar el compromiso del compañero con la empresa.

Un onboarding efectivo no se limita al primer día de trabajo, sino que puede extenderse durante varias semanas o meses, asegurando que el nuevo miembro se adapte completamente a su rol y al entorno laboral.

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Errores más comunes en el proceso de onboarding

Errores más comunes que vemos en las empresas a la hora de incorporar a una persona en el equipo.

1. Se empieza tarde

El proceso de onboarding debe comenzar mucho antes de que la persona se incorpore a la organización. En el momento en el que diseñas el puesto para lanzar la oferta, ya tienes la información necesaria para empezar a pensar en las necesidades que va a tener esta persona que se incorpora y cómo se involucra el equipo.

2. No se planifica

Recuerda que el proceso de onboarding es bidireccional, crea un impacto en el equipo al recordar y reafirmar conceptos básicos como la misión de la empresa y que se espera de cada equipo y persona. Y permite tener claridad en las tareas y expectativas de la persona nueva.

3. Se piensa que es socialización con el equipo únicamente

¡El proceso de onboarding es mucho más que eso!

Es socialización con el equipo, es socialización con las herramientas, con los retos del puesto, incluso socialización con los clientes pero principalmente es el momento de ajustar las expectativas y poner las bases de una relación sana y de confianza. Abordar la incorporación de una persona con esta perspectiva nos ayudará a crear conexiones humanas reales, transmitir el sentimiento de pertenencia, y en definitiva, fomentar una experiencia de familiarización total con el puesto y la organización.

En definitiva, no se le da la prioridad que merece. Enamorar a la nueva persona durante el proceso de selección y olvidarnos una vez está dentro del equipo, perdiendo ese foco de enamoramiento constante, ya no vale. Especialmente en entornos remotos y de tecnología.

Etapas del proceso de onboarding

Aunque puede variar según el tipo de organización, el proceso de onboarding suele dividirse en las siguientes fases:

1. Preparación previa

Antes del primer día, se deben planificar las tareas: asignación de equipo de trabajo, configuración de cuentas, documentación legal y comunicación interna sobre la nueva incorporación.

2. Bienvenida formal

Formada por la recepción, presentación del equipo, entrega de material y primer contacto con el puesto. Es una fase vital para generar una buena impresión.

3. Formación y acompañamiento

Durante las primeras semanas, se proporciona formación sobre procesos, herramientas, productos y cultura organizativa. Es recomendable asignar un "buddy" o compañero de referencia que ayude a resolver dudas.

4. Seguimiento

Es importante realizar reuniones de seguimiento con la persona responsable (manager o team leader) para valorar su evolución, detectar bloqueos y reforzar la comunicación.

5. Evaluación y cierre del onboarding

Tras el periodo definido (por ejemplo, 30, 60 o 90 días), se realiza una valoración formal del proceso: qué ha funcionado, qué se puede mejorar y si la persona se ha integrado correctamente.

Consejos para un proceso de onboarding exitoso

No existe una fórmula mágica, pero sí que podemos seguir algunos consejos:

  • Diseña un plan estructurado. Establece un roadmap de las primeras semanas con hitos, formaciones y revisiones.
  • Asigna un "buddy" o mentor. Una persona con experiencia que acompañe al nuevo talento puede acelerar su integración.
  • Fomenta la cultura de la pregunta. Crear un entorno donde se valore la curiosidad y el aprendizaje mejora la confianza.
  • Automatiza tareas repetitivas. Usa herramientas como Notion, Trello o plataformas de RRHH para centralizar y agilizar los pasos.
  • Cuenta con feedback continuo. No esperes al final del onboarding: incorpora mecanismos de escucha activa desde el día uno.

Onboarding en remoto: ¿qué tener en cuenta?

Con la consolidación del trabajo híbrido y remoto, el onboarding virtual requiere aún más atención:

  • Prioriza la comunicación sincrónica en los primeros días.
  • Refuerza el acompañamiento visual (videollamadas, presentaciones, recorridos virtuales).
  • Cuida los detalles: un correo de bienvenida o un kit personalizado pueden marcar la diferencia.

 

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